TOPONIMIA DEL CHOAPA

LOS TOPÓNIMOS INDÍGENAS DE LA PROVINCIA DEL CHOAPA.

Herman Carvajal Lazo

 

A-CAVILOLÉN

CH-CHUPALLA

C-DIUCA

G-JOTE

L-ÑAMICA

P-PURUCO

Q-QUIQUILÓN

R-VIZCACHAS

CONCLUSIONES

BIBLIOGRAFÍA


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                                                                   Camino rural cerca de Illapel.

LOS TOPÓNIMOS INDÍGENAS DE LA PROVINCIA DEL CHOAPA constituyen, en lo sustancial, un glosario de los nombres de lugar que poseen etimología indígena en el Valle de Choapa. Este breve diccionario toponomástico pretende dilucidar, hasta donde las fuentes documentales lo permiten, el origen lingüístico de cada topónimo y su significado en la lengua amerindia base.

 

1. INTRODUCCIÓN.

 

El presente glosario de topónimos de la Provincia del Choapa forma parte de una investigación mayor que abarca todos los nombres de lugares de la Tercera y Cuarta Región, denominadas tradicionalmente como el Norte Chico, o bien región de los Valles Transversales, donde vivió la facción de los diaguitas chilenos, desde el siglo X DC. (complejo de Las Animas) hasta fines del siglo XVII, en que se pierde el rastro de esta etnía. Su finalidad es de orden etimológico y semántico, con la intención de acceder a una clasificación según la lengua de origen, que nos permita, a su vez, formular algunas conclusiones sobre la cuantía y distribución de los topónimos indígenas del valle y de la Región diaguita.

El área de estudio se enmarca entre los paralelos 31º09' y 32º10', latitud sur, y los meridianos 70º30' y 71º45', longitud oeste, sector que concuerda principalmente con la hoya hidrográfica del río Choapa. El Choapa es un río que se conforma en la zona andina en la confluencia de los ríos Totoral y Chicharra, en la parte alta de la cordillera de los Andes. Dentro del sector cordillerano vierten en él las aguas del Cuncumén y el Chalinga, y es en su curso medio cuando recibe la afluencia principal, el río Illapel, que le entrega sus aguas por el norte.

El trabajo tiene una orientación de rescate de valores amerindios, representado en nuestro caso por la presencia de topónimos en la geografía del valle. No obstante, para seleccionar los 300 vocablos aborígenes tuvimos primero que manipular 1719 topónimos en total: 1419 no indígenas, de origen hispano casi todos, y 300 amerindios. Son los topónimos indígenas los que nos pueden iluminar sobre la eventual presencia en el pasado de etnías aborígenes, antes de que el reemplazo gradual y sostenido de estas denominaciones por nombres hispanos elimine irremisiblemente una fuente de cultura y de conocimiento de nuestras raíces.

El inventario toponomástico se obtuvo fundamentalmente de las Cartas del Instituto Geográfico Militar, en escala de 1:50.000: Salamanca, Puerto Oscuro, Mincha, Tranquilla, Valle Hermoso, San Pedro de Quiles, El Espino, Mantos de Hornillos, Arboleda Grande, Illapel, Cuncumén, Canela Baja, Cavilolén, Pichidangui, Quilimarí, Los Vilos, Caimanes, Tilama, Petorca y Huentelauquén. También se utilizó el Listado de Nombres Geográficos, de la misma institución militar. En la presentación de cada topónimo se omiten las coordenadas geográficas, por razones de espacio, pero es posible confrontarlos con las fuentes mencionadas.

Al final, presentamos tres clasificaciones: según la lengua, segun el tipo de accidente geográfico, y según la relación existente entre el nombre y el lugar. Junto a las lenguas amerindias que constituyen el corpus (mapuche, quechua, nahua, cunza y taino) incluimos los rótulos de híbridos, para aquellos topónimos que son el resultado de la yuxtaposición o integración de dos lenguas indígenas, dudosos, que son aquellos topónimos para los cuales las fuentes diccionaristas proponen más de una lengua de origen, y desconocidos, que son los topónimos indudablemente amerindios, pero carentes de fuentes bibliográficas o referencias sobre su significado y étimo.