La semejanza y a menudo identidad de los apellidos sacados de los antiguos registros parroquiales de Copiapó, Huasco y La Serena y que guardan similitud con los de procedencia argentina, le parece todavía más concluyente:

 

"De los que todavía se usan en las provincias en cuestión, podemos citar: Albayay, Abancay, Calchín, Campillay, Chanquil, Casmaquil, Chavilca, Chapilca, Chupiza, Liquitay, Pachinga, Lainacache, Paiman, Quilpatay, Quismaichay, Sapiain, Talmay, Talinay, Tamango, Salamanca, Chillamaco, etc." (9).

 

Finalmente, encuentra nombres de plantas comunes en las dos regiones: "chañar, yalipalqui, copao, jume, gualtata, ttaco, chilca, etc." (10).

 

En 1937 (11) Latcham reconsidera la extensión del área geográfica diaguita (y consecuentemente la influencia y utilización del cacán) excluyendo a los atacameños. Esta acertada reducción del área geográfica implica también una revisión y selección más cuidadosa de los vocablos (principalmente topónimos y patronímicos) atribuidos al cacán; en las nóminas de Schuller y de Latcham (que siguió al linguista mencionado sin citar la fuente) muchas palabras son de indiscutible raigambre cunza, y otras muchas son quechuas, aymaras y mapuches.

 

En este último trabajo, Latcham reafirma el parentesco diaguita transandino y chileno y la identidad de lengua, esgrimiendo una arguemtación similar a la expuesta en los párrafos precedentes. Complementa, eso sí, su convicción de la existencia de denominaciones geográficas comunes, apellidos y fitónimos con nombres del área zoológica "que todavía perduran en el lenguaje vulgar de la región" (12). Y enseguida agrega:

 

"Hace tiempo compilé una pequeña lista de nombres idénticos en uno y otro lado de los Andes y llegué a un total de más de trescientos. Un número mucho mayor tenía las mismas terminaciones características y su similaridad bastaba para proclamar la misma procedencia". (13).

 

Sospechamos que la obra a que se refiere es el mencionado artículo "Los indios antiguos de Copiapó y Coquimbo", pero el listado que allí aparece es muy inferior. Cada repertorio lo culmina con un "etc.", el cual encubre, seguramente, un número indeterminado de nombres. Tampoco sabemos en qué obra registró ese "número mucho mayor" al que alude.

 

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(9) ib. p. 894

(10) ib. p. 894- 895.

(11) Ricardo Latxham, "Arqueología de los indios diaguitas", Boletín del Museo Nacional de Historia Natural", Tomo XVI (1937), Santiago de Chile, pp. 17-35

(12) R. Latcham, op. cit., p. 18.

(13) ib. p. 18.

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