SUMARIO

Herman Carvajal Lazo. El Concepto de Verbo en la tradición Gramatical Española. Miriam E. Cid Uribe. Claudio A. Pinuer. El Campo léxico de los verbos de desplazamiento del castellano y del Inglés. Estudio Comparativo Semántico-Estructural. Claudio Cifuentes Aldunate . Para una Semiótica de la Crónica. Carlos Cortinez: El Patio: Los cuentos de Juventud de Jorge Edwar ds . Ricardo Cuadros. Borges, Postmodernismo y Postmodernidad-Manuel Alcides Jofré. La Arquitectura de La Casa Verde. Nancy Kason, El Cuerpo como Texto: "Lo s Olvidado del Olvido" de Isabel Allende. Cristián Noemi P. Hacia una Semántica de Principios Cognitivos: El Morfema Preposicional. Julio Piñones L. La Identidad Americana en Mistral y Neruda, Laura Pollastri, Pre-Textos y Pro-Logos en la Modernidad. Francisco Roco. La Novela como Método de Conocimiento. Jorge Salgado

S. El Otro y la Intersubjetividad: Una Reflexión FenomenoLógjca en Torno a la Meditación V, Meditaciones Cartesianas de Husserl. Luis Soto E. Sevilla en la Novela Picaresca Española. Ramán Soto G. Escollos en la Enseñanza de la Traducción. Lucía Wilson C. La Experiencia Estética en Jacques Maritain.

ISSN 0716 7 ()

LOOOS 6-7 11 YII SEMESTRE 1992

lIerman Carvajal Lazo

EL CONCEPTO DE VERBO EN LA TRADICION GRAMATICAL ESPAÑOLA

El presente trabajo es una monografla critica sobre el concepto de verbo en la tradición gramatical española y se organiza de acuerdo a los Irtmtas on que los gramáticos,filósofos y eruditos preocupados del lenguaje """ ,/rfi"ldo al verbo a tras del tiempo, que básicamente son: A) Punto de 1'1 ,,, üt alingüístico; J. Criterio lógico y 2. Criterio sicológico; B) Punto de I ," ramatk-al; l. Criterio Morfolágico, 2. Criterio sintáctico, y 3. Criterio " 11I/, " IIrmo.l· .I',Ii! cionado algunos hitos de relevancia gramatical para el hll Ifl 1""''', " saber: Nebrija, 1492. Real Academia Española, 1771,1931 y

11", '" I 1\111"" Y Blecua, 1975. Alarcos, 1949 Rabanales, 1971.

Ih , 1111 1'("1"vrtb" in the tradition of Spanish grammar is discussed 11 , 11'/ mon« fllJllry. The presentation of this work has been organized I I,{ I'/Irtitl adopted by grammars, philosophers and experts to 11,""" "UN" ,111'yrars. The criteria are thefollowing: J. Extra

"",''''~lIf I '11/ o{ 1'lrw:A) l.ogic, and B) Psicological criterion; 2. II ,It"1 /Ir I"rw: A) Morph%gical, B) Syntactic, and C) , I ,,,,. .\,,11/ mllestones in the development of Spanish

ltII ,,, ti Nrbrl]«, /492. Real Academia Española, 1771, 1931 _ ,1",/ ""d /II"'·U(l, 107 . Atarees, /949 Rabanales, 1971.

1. El Concepto de Verbo en Nebrija

Verbo es una de las diez partes de la oración; el cual se declina

por modos i tiempos sin casos; e lIámase verbo que en

castellano quiere decir palabra, no porque las otras partes de la

oración no sean palabras, mas porque las otras sin éstas no

hacen sentencia alguna, ésta por excelencia llámase palabra,

Los accidentes del verbo son ocho: especie, figura, género,

modo, tiempo número, persona, conjugación (12:75),

La gramática de Nebrija es una adaptación de la gramática latina al castellano, pero no como una simple transcripción, sino de manera bastante original y con la pretensión de analizar formas propias del español,

El verbo aparece incluido en las llamadas "partes de la oración", establecidas ya por la' escuela alejandrina de Aristarco y sus discípulos Dionisio el Tracio y Apolonio Díscolo: nombre, verbo, participio, artículo, pronombre, preposición, adverbio y conjunción. Los romanos, que carecían de artículo, lo reemplazan por la interjección, y mantienen así el número de "partes". Nebrija -demostrando su independencia de criterio-distingue diez clases. Considera a la interjección como adverbio y lo reemplaza por el artículo; y agrega el gerundio y el nombre participial infinito, del que carecen los griegos y los latinos.

Al ubicar al verbo como "una de las diez partes de la oración", está dando la 'clase genérica'; a renglón seguido explicita la 'diferencia específica': el declinarse (conjugarse) por modos y tiempos, sin casos. Implícitamente, establece una oposición con el nombre y el pronombre, que se declina por casos. Junto a lo moderno que resulta esta presentación conceptual, agreguemos que el criterio utilizado es el formal, aunque en esto último no tenga una pretensión original: ya Varrón, en el siglo I AC, propone una clasificación inteligentísima de las palabras, en cuatro clases: 12 las que tienen casos (nombres); 22 las que tienen tiempos (verbos); 32 las que tienen casos y tiempos (participios), y 42 las que no tienen casos ni tiempos (conjunciones y adverbios).

Consideremos sumariamente otras definiciones de verbo de la antigüedad grecolatina. Platón entendió la palabra 'verbo' en el sentido de predicado lógico, en lo que fue imitado por los estoicos. Mientras que Aristóteles lo define en oposición al nombre, como la palabra que significa con determinación de tiempo (cfr.5: Organon y 4: Poética).

Dionisio Tracio dio la definición que se hizo clásica:

Parte de la oracn sin irflexiones de caso, que admite las de tiempo, persona y número y que expresa una actividad o un estado afectivo, (10:&43),

Esta definición agrega una consideración semántica, que se va a hacer h¡\(hnonal.

Los latinos siguen las definiciones alejandrinas. Ya nos referimos a la 11,1lficacién morfológica de Varrón, Donato y Prisciano no descartan el as1M110 , ignificativo:

El verbo 'es una parte de la oracn con tiempo y persona, sin caso, que significa hacer o padecer o ninguna de las dos cosas lneutrum). Consta de siete accidentes: cualidad, conjugación, nero, número.figura, tiempo y persona (9:&129 ni),

Los gramáticos escolásticos, como Tomás de Erfurt, "cometieron el I'HIIrdeperderelcontactoconlarealidaddelalengua,yasíedificaron una 1(1:lIII:Hicabasada en la lógica. Los significados se convirtieron en la preocupación fundamental de los gramáticos, y así aparecen las obras tituladas 1) modis significandis o gramáticas especulativas, siendo una de las m " famosas la de Tomás de Erfurt" (10:21-22). Consideran los rnodistí que (I"modo de significar del verbo indica la cosa por su ser y distancia de la

1111111

.ia, El modo de significar por el ser se origina de lo que fluye y de la 1 'l'sión, y el modo por la distancia se origina de una propiedad de la esencia Ilrlt' minada" (10:113),

FI verbo. por lo tanto es una parte de la oración que significa flor 1/11modo de ser distante de la sustancia (9:95),

Definicn ésta de corte absolutamente "óntico", a juzgar, además, por IIIIIIK'hfllrt dice en el párrafo 79 de su Gramática:

I fI.r modos de significar se basan en las propiedades de las 1O,\a.I', l/O en la combinación de las voces (9:&79),

l· l' modo de ser distinto a la sustancia es significar algo por modo de Ipll~i6n, opuesto al modo de significar del nombre como existente

, '''1'1tI I'.\' del nombre significar algo como exis tente por sí II v propio es del verbo significar algo por medio de acción o

1"/1/11/ {'} '9 nl }.

Luego de estas consideraciones anteriores a Nebrija (y que nos han permitido comprobar algunos criterios de definición disímiles y establecer un paralelo con él), retornemos la definicn del autor de la primera gramática castellana.

f...] e llámase verbo que en castellano quiere decir palabra f. ..]

(12:75).

Nebrija da la etimología de "verbo". Esta actitud etimológica tiene su tradición latina; se remonta a las Etimologías de San Isidro, en el siglo V DC, verdadera enciclopedia del mundo antiguo.

Los accidentes del verbo son ocho: especie, figura, género,

modo, tiempo, número, persona, conjugación (12:75).

Por atenerse a la tradición latina, considera como accidentes (categorías gramaticales) a una serie heterogénea de conceptos. De partida, habría que eliminar la:especie, que realmente es una clasificación lexicogenética; la ñgura, que tiene que ver con la composición de las palabras. Por su parte, el género, equivale a las clases transitiva e intransitiva, y la conjugación corresponde a una clasificación temática de los verbos. Subsisten como "accidentes" importantes en la definición de Nebrija el modo y el tiempo (privativos del verbo), y el número y la persona, que comparte con el nombre y el pronombre.

Francisco Sánchez de las Brozas, apodado el Brocense, es considerado el continuador de la obra de Nebrija; aunque tuvo poco éxito en renovar los estudios gramaticales en su patria, fuera de España influyó por lo menos durante dos siglos en los derroteros por los que discurrió la lingüística latina. He aquí su concepto de verbo:

Verbum est vox particeps numeri personalis cum tempore

(10:114).

Excluye de la gramática toda definición que contenga o esté en relacn con la significacn de las palabras. Su definición es eminentemente morfológica porque se basa en las caractesticas disti?tivas del verbo com~ una clase de palabras. Así como el nombre se caractenza por el caso y el genero, el verbo lo hace por la persona y el tiempo. Su definición es la de todos los gramáticos anteriores, en general, desde Dionisio de Tracia, aunque desterrando la dimensión semasiológica (cfr.IO:1l4).

Aunque sus definiciones sean rnorfológicas, todas las cuestiones referentes al lenguaje las resuelve el Brocense con un método racional. no hasado en el uso ni en la autoridad. La razón ha de ser la guía constante del saber e investigar. Claude Lancelot, uno de los autores de la famosa Gramálíen General de Port Royal, confiesa qlle su punto de partida y objeto de su admiracn era la Minerva sanctiana (10:30).

El concepto de verbo de Amauld y Lancelot presupone el de proposición:

El juicio que nos formamos de las cosas (como cuando digo la tierra es redonda) encierra necesariamente dos términos: uno llamado sujeto, que es aquello de lo cual se afirma, como tierra, y otro llamado atributo, que es lo que se afirma, como redonda; y además la unión entre ambos términos, que es propiamente la acción de nuestro espiritu que afirma el atributo respecto del lenguaje (8:7).

El sujeto y el atributo, en cuanto concebidos (y no afirmados) son el ohJ .ro de nuestro pensamiento; y la unión (en cuanto afirmación) es pmpiamente la acción o el modo: ahora bien, como los hombres han tenido lI!'lcsidad de inventar unas palabras (los nombres) que seflalen los objetos de

u pensamiento han tenido también necesidad de crear otras (los verbos) que mdiqucn su acción (8:7).

Yeso es lo que propiamente es el verbo: una palabra cuyo uso principal es significar la afirmación; es decir, señalar que el discurso en el cual se emplea esa palabra es el discurso de un hombre que no concibe solamente las cosas, .1";110 que juzga sobre ellas y las afirma (8:7).

Estos autores reconocen dos clases de verbos: el verbo sustantivo, es, 111 1111significa s que la afirmacn (pedro es alto), y el verbo adjetivo, 111t IIlIt' a la afirmación otras relaciones (pedro vive) (8: 13).

y conforme a estas dos clases de verbos. proponen dos definiciones "1'11'11I mtarias:

\lo t significans affirmationem cum designatione personae, numeri, el temporis tiempo (8:13). Vox significans affirmatlonem alicujus atributi, cum designatione personae, numeri et trmporis (8:J 3).

( 'OUlO se puede apreciar, los criterios empleados en estas definiciones UII d t 11m IÓNico (significa la afirmación) y morfológico (con expren dI , rsona, número y tiempo).

2. El Concepto de Verbo en la Real Academia Española

La Real Academia Española (RAE) publicó por primera vez su Gramática de la lengua castellana en 1771, fecha en la que España contaba ya con una larga tradición gramatical de casi tres siglos. Hasta la fecha registra sólo dos reformas de importancia: la de 1917 y la de 1920. La última edición es la de Madrid, 1931.

Los postulados académicos tienen sus antecedentes remotos en la gramáticagriegaylatina,enlosalejandrinos (Aristarco,siglo 11),enDionisioel Tracio (siglo 1 AC), en Varrón, Donato y Prisciano, y en el escolasticismo medieval. Es, por lo tanto, una gramática racionalista (consecuente, ades, con el pensamiento del siglo XVIll) y logicista (en el sentido de que cree que el lenguaje está subordinado a la lógica).

Así define al verbo, en la edición de 1931:

Verbo es la parte de la oraci6n que designa estado, acción o

pasián, casi siempre con expresián de tiempo y de persona

(16:&80).

Al decir que es "la parte de la oración" la RAE piensa que el "verbo" (como el "sustantivo", el "adjetivo", etc.) son clases de palabras o denominaciones de signos lingüísticos, antes que nombres de funciones.

"que designa estado, accn o pasión": conceptos que nos recuerdan las definiciones de los gramáticos grecolatinos, Obviamente, emplea un criterio óntico y logicista; en el fondo se advierte el pensamiento aristotélico de la correspondencia biunívoca entre las categorías lógicas de sustancia, cualidad, acción, con las categorías gramaticales de sustantivo, adjetivo y verbo, respectivamente.

Además, la triple denominación de "estado, acción y pasión", parece estar relacionada con los tres estadios intelecto-sicomotrices del hombre. El estadio afectivo o de los sentimientos se corresponde con la "pasión"; el estadio activo o motriz, con la "acción". El último estadio no calza cabalmente con el concepto de "estado" (y es una manera de incluir en la definición a verbos que no denotan acción, como estar, permanecer, hallarse, etc).

La última parte de la definición muestra un punto de vista morfológico: la expresión de tiempo y de persona. Por este doble carácter ónticoformal es que la definición académica de "verbo" se considera como una definición mixta o híbrida. También resulta acientífica la expresión "casi siempre" con que precede a la enunciación de esas d~s categorías gramaticales del verbo, aunque constituya un recurso de redacción ~ara distinguir entre formas con tiempo y persona y formas que carecen de tiempo y persona: el mtinitivo, el gerundio y el participio.

En esta definición no están consideradas las otras categorías verbales de modo, número y voz, que enuncia a propósito de la "conjugación" en ('1párrafo N° 82:

Conjugación es la serie ordenada de l~s dis~intas forma~ que puede tomar el verbo cambiando de desinencias. En ella ttenen rxpresián todos los accidentes verbales, que son: voces, modos, tiempo, números y personas (16:&82).

A estas categorías habría que agregar el aspecto, o, como la ti Ilumina la Academia, cualidad de la acción verbal (16:&287), r 11 ticnlízada en español en las series paralelas de tiempos imperfectos y Ir ·tos.(1)

EIl 1973 publica la Real Academia Española su .Esbozo de. u~a Nu v Gramática de la lengua española, obra tentativa y provisona n que adelanta las reformas doctrinarias que se propone introducir en las futu sediciones delaGramática.

FI verbo. por sus caracteres formales, es aquella parte de la oración que tiene morfemas flexivos de número, como el nombre y el pronombre, morfemas flexivos de persona, corrw el 1" onombre, y además, a diferencia del nombre y del pronombre, morfrmas flexivo s de tiempo y de modo (15 :&2.10.1).

Al .omcnzar el tratamiento de la Morfología, reconoce la docta IIr I I1ljUC los criterios de definición de las "partes de la oración" son de 11 )' l formal, el funcional y el significativo, pero que fundamental-I , el lormal o morfológico

I 11 lo cidcntes gramaticales emplea una terminología s 1I .Jl 'xivos), al tiempo que establece un paralelo con el

n

I \ 1111V rbal" III! debe ser confundida con la "clase de acción I I \'111 1111\11 1 xico.

Tiempo y modo son las categorías inherentes del verbo. mero y persona constituyen las categorías adherentes del verbo.

A estas categorías se adiciona el aspecto:

Los diferentes tiempos de la conjugacián imprimen por sí mismos. de manera constante. aspecto imperfectivo o perfectivo a toda acci6n verbal. Por esto distingue la gramática los tiempos imperfectos de los tiempos perfectos (15:&3.13.8).

3. El Concepto de Verbo en Don Andrés Bello

Amado Alonso ("Introducción a los estudios gramaticales de Andrés Bello") considera a la Gratica de Bello no sólo como la mejor en lengua española, sino también como "una de las mejores gramáticas de los tiempos modernos en cualquier lengua". Los postulados que justifican estos elogios pueden resumirse en lo que sigue:

a) Aplica un criterio funcional al análisis de la lengua (la palabra vale en cuanto elemento constituyente de la oración; su forma se halla condicionada por su valor funcional).

b) distingue claramente el plano gramatical y no lo confunde con los

planos gico y óntico. c) independiza la gramática de la gica. ~ deslatiniza la gramática castellana.

El verbo es una clase de palabras que significan el atributo de la proposícián, indicando juntamente la persona y el número del sujeto. el tiempo y el modo del atributo (7:&476).

Esta definición no es la única que propone para.el verbo. Habría que complementarIa con otras dos (una que proporciona en la propia Gramática (7:&40) y la otra en el Análisis Ideológica (6:&1). Pero básicamente coinciden con la transcrita en el párrafo precedente.

Bello dice que el verbo es una clase de palabras (o palabras, como lo define en el párrafo 40 y en el Análisis Ideológica); pero su concepto no debe confundirse -por ejemplo, con el de la RAE-por ser una clase puramente formal; al contrario, la clasificación que él hace en siete clases de palabras es lograda con un criterio funcionalista, por sus oficios en la oración. Estas siete clases funcionales son: el sustantivo, el adjetivo, el v rbo, el adverbio, la preposicn, la conjuncn y la interjección (7:&34 ob .). Excluye el artículo y el pronombre, puesto que los considera como ,ubgrupos del adjetivo y del sustantivo, respectivamente (consecuentes con su l rucno tun .ional). Pero como anota Niceto Alcalá Zamora (7:&34 observ.), "In divergencia es teórica s que práctica, ya que aquél, una vez salvado el l ncno doctrinal, no deja de estudiar y clasificar conforme a uso y tradición lo uucuíos y los pronombres".

Queda establecida, pues, la clase genérica a la que pertenece el verbo. I{l' I ludiferencia específica, quesemanifiesta doblemente:

1) como significado o denotación del atributo de la proposición, y ) expresando la persona, el número, el tiempo y el modo. ( riterio de la definición: morfofuncional).

Lo que se dice del sujeto de una proposición se llama en lógica predido En la gramática francesa y castellana el uso vacilaba entre predicado

lributo, porque en lógica se analizaba el predicado en cópula y al bulo (este último aparería como adjetivo o participio). s tarde se IIo'11II"hI6 adeciratributo, incluyendo alverbo(Elcieloesazul,atributo:

zul): y de allí a nombrar atributo al verbo había sólo un paso (Los IlInOS Juegan, juegan es el atributo), Esta denominación fue aceptada por Bello, que reservó el nombre de predicado para el adjetivo que acompai'ia al v rbo ser (cfr. 11:&9).

Las categorías gramaticales que reconoce Bello en el verbo son dos udhereut s: el número y la persona (propias del sujeto), y dos inherentes: el Ill'JIIJlO y el modo,

Así .omo Bello reaccionó contra el logicismo latinizante de las 1 lIIUUll'US anteriores. la gramática sicológica representa, también, una Illid 1'1aexplicativadelolingüísticoopuestaalalogicista.Pretendedemos111 I h '1 n entre el lenguaje y la totalidad del pensamiento, abarcando lo 1I y Y mocional junto a lo gico. La oración y sus partes, de .1 (11 'lIl, ('S un ejemplo típico de esta tendencia; se inspira en la sicolo-Wllh m Wundt, pero consideró, tambn, muchas enseñanzas de don

I1n

RBO es una palabra que sola expresa todo,,1 lo independiente (sujeto y predicado) y "na oración (1J:&243).

111 m 111 'S una definicn "lógica", pero en la doctrina sicoloni (1 uicio independiente es la expresión de un pensamiento

La definición precedente es válida para el latín y el castellano. En otras lenguas, como el francés, el inglés y el alemán, requiere la expresión separada del sujeto, por lo que lo define así:

f. ..} el VERBO es una palabra que, añadida a un sujeto, expresa con él un juicio completo e independiente y forma una oración (1J:&243.2º).

Los gramáticos Amado Alonso y Pedro Henríquez Ureña definen al verbo también con un criterio sicologista:

Los verbos son unas formas especiales del lenguaje con que

pensamos la realidad como un comportamiento del sujeto

(3:&118).

4. El Concepto de Verbo en Alcina y Blecua

Juan Alcina Franch y José Manuel Blecua publican en 1975 una Gramática española que intenta aprovechar los aportes contemporáneos a la ciencia del lenguaje. En rigor, la parte morfológica y sintáctica la redactó Juan Alcina F., y Blecua se encargó de la Introducción y de la Fonética y Fonología.

En el apartado referente al verbo, hacen una reseña de las definiciones tradicionales y modernas, citando, además, en la bibliografía a autores como Alarcos, Badía Margarit, Bierwish, Bull, Criado de Val, Delacroix, Lope Blanch, y muchos otros.

Consideran que desde antiguo se ha distinguido al verbo como una de las partes del discurso fundamentalmente frente al nombre, por su capacidad para expresar tiempo. Agregan los autores que los gramáticos tradicionales gastaron esfuerzos en fijar el significado esencial del verbo mediante la expresión "estado, acción o pasión", o la de "proceso", dentro de la cual se subsumen las acciones, sentimientos y estados. Fue Bello -dicen-el primero en reparar en la importancia del comportamiento sintáctico.

El problema de la definicn del verbo no ha tenido n una solución concluyente; las siguientes causas han conjurado para impedir ese objetivo: la abundancia de formas en la conjugación, la falta de precisión de las categorías verbales y la imprecisión y problematismo en la segmentación de los morfemas que las expresan (2:729-731).

Los autores, no obstante, hacen una descripción formal y enseguida una del comportamiento sintáctico del verbo. Citamos, en primer rmino, la descripción formal:

Un morfema lexemático, al realizarse en el discurso como verbo, selecciona diversas clases de morfemas que en sincretismo a veces expresan diversas categorías gramaticales: (a) número: que opone formas singulares y plurales; (b) persona, que alude al sujeto como individuo de cada uno de los tres campos refe-renciales (1 ª, 2ª Y 3ª personas); (c) otras nociones auxiliares no muy claramente delimitables ni segmentables, tales como las categorias de tiempo, modo, etc. según veremos; (d) a esto hay que añadir la presencia en ocasiones de vocales temáticas (2:735).

Esta larga caracterización morfológica nos merece las siguientes acotacíones:

~es efectivo que los morfemas verbales que expresan las categorías /l,1,unaucales se den, a veces, en sincretismo. Justamente, esta es la razón por la(ualsehacedifícil ladelimitación y segmentacn de los morfemas.

-el número y la persona son categorías gramaticales del verbo, 11(" ) sólo de manera "refleja" o "adherente".

Propiamente pertenecen al sujeto de la oración.

el concepto de nociones auxiliares para el tiem po y el ID odo 1'11I '( e peyorativa tratándose, en verdad, de las dos categorías verbales s IUvas del verbo.

respecto a las vocales temáticas, pensamos que el verbo las posee no

l. ionalmente, sino en forma permanente. Rabanales propone la IIlad" como una característica importante del verbo.

IIIlOS ahora el comportamiento sintáctico del verbo:

,d,. rl pUIIIO de vista formal y funcional, tomando en cuenta romportamiento en el discurso, se puede hacer a propásito I~diversas formas de cualquier verbo las siguientes observan , (el) todas lasformas del verbo tienen unafuncián secun" (Ihmil/o secundario) predicativa; (b) todas lasformas del ,ho, menos la 3 (cantado) en su funcián predicativa de , ""'//11 wcundario, se COI/viertenen núcleo ordenador de una

serie de constituyentes sin tácticos que puede integrar en la unidad acentual que forman, por medio de los pronombres personales complementarios átono s tafijos): cantó una canción ---> la cantó, cantando una canción ---> cantándola, etc.; (c) todas las formas del verbo, menos 1 (cantar), 2 (cantando) y 3 (cantado), seleccionan morfemas concordantes (de número y persona) que permiten identificar el sujeto del enunciado f ...]; (d) todas lasformas del verbo, menos 2 (cantando), 3 (cantado) y 4 (cantad), pueden ser seleccionadas por el pronombre relativo que en proposiciones subordinadas f..']; (e) 1(cantar).es la única forma verbal que admite artículo y puede llegar, lexicalizada, a admitir número (los deberes, los andares). 3 (cantado) ... puede aparecer en funci6n secundaria concordada con un nombre en género y número: la canción cantada, el himno cantado (2:738).

A lavista de lo expuesto en esta cita, nuestrosautores sistematizan las siguientes oposiciones, válidas para cualquier verbo:

(a)
Formassimples / Formascompuestas
(b)
Formaspersonales / Formasnopersonales
(c)
Formasqueadmiten"que" / Formasquenoadmirelativo ten"que"relativo.
(d)
Formasqueaparecentras / Formasquenoaparecen "quieroque"y"ojalá" endichaposición.

También admiten la oposición perfecta / imperfecta, conforme la acción se exprese concluida o no. Es lo que se denomina el aspecto verbal.

En cuanto al modo, siguiendo a Bello, oponen una estructura de tres panes:

imperativo / indicativo y subjuntivo imperativo / subjuntivo

Terminamos el estudio de la tradición en el tratamiento del verbo, desde Nebrija hasta Alcina y Blecua. Sin duda alguna, hemos visto una evolución en laconcepción del verbo (y en suscategorías y paradigmas); esta línea fue en un comienzo pura o prioritariamente semántica, con bastante in~idencia óntica, hasta arribar a una consideración formal (morfológica pnmero, y luego sin táctica o morfosintáctica, como en Alcina y Blecua,conprescindenciade losemántico.

Coseriu y Pottier representan unaespeciede retornoa laconsideración semántica (pero la "gramatical". y no "Iéxica"tradicional).

S. El Concepto de Verbo en Emilio Alarcos

La teoría glosemática, principalmente de Louis Hjelmslev está en la base de los trabajos lingüísticos de Alareos, sobre todo en la forma del contenido (que es estrictamente gramatical). Como dijimos, opera sobre la base de o~osiciones form~les, sin atender a la sustancia léxica, pero sí a la gramatical. En el prefacio de sus Estudios de gramática funcional del español, Alarcos advierte que el enfoque que predomina en ellos es estructuraly funcional,y se declaradeudorde tresgrandes maestros: Hjelmslev, Jakobson y Martinet. Este estudio data de 1949, y con modificaciones fue publicadoenLisboa,en 1959.

. Alarcos critica a la gramática tradicional que por preocuparse exce

rvamcnte del uso lingüístico y de su casuística, no atendió a la trabazón yorg~i~idad delsistema,yporquehadefmidolascategoríaslingüísticascon 1111 crueno de sustancia o extralingüístico. En cambio, definir con criterios formales, propiamente lingüísticos, es "el propósito de la ciencia contem-II( ea" (1:52).

" onsidera,ade,:"~,Alareos,quelasentidadesdelplanodelaexpresión 1111 1I(·n. n valor posiuvo. no afirman lo que son, sino lo que no son, la ti rn'la respecto a las demás" (1:53). Son entidades negativas y opo-

I :

y as! se ha demostrado como entre categorlas morfolágicas se

estabtecen oposiciones correlativas, cuyos miembros se distin

u 11, t'I positivo o marcado, por la indicación de una propiedad

, I negativo o no marcado por la no indicaci6n de la misma

1''''I''f'dad (1:53-54).

NI 'stcprocedimientoimitadodelmétodofonológicodeleEscuela II~.:1 a la ~ea de aplicar estos principios al verbo español,

)I

iones dlcotémicas. porque así lo exige la sencillez del 1 o,

ultudo, obtendremos que las formas del verbo

11 IUHardi' ser un amontonamiento informe de usos

.'IIrNlu",f' [se reduce a unas cuantas oposiciones que nos

~.~:1i¡=:~'11II

claridad la estructura de este sistema de

I puesto que en él ocupa cada forma, el valor

~

ruda UlleJ,que nos dará su definición, aplicable a "¡"lludt'.I· del uso lingüístico (1:54-55).

Explícitamente, ALarcos manejará los conceptos de categorías sancio

nados por la tradición gramatical: el modo, el tiempo, el número, la

persona. A ellas agrega el aspecto, pero excluye la voz.

En síntesis, propone nueve oposiciones correlativas:

1) Formas que pertenecen a la función representativa de la lengua y formas que pertenecen a la función apelativa de la lengua (Imperativo).

2) El aspecto sintagmático, que divide las formas verbales en dos grupos: formas no-delimitadas (simples) y formas delimitadas (compuestas).

3) Formas que no indican persona gramatical (Infinitivo, Gerundio y Participio) y formas que indican persona gramatical.

4) Correlación modal, que distingue las formas generales (indicativo) de las formas con matiz modal (subjuntivo).

5) Correlación remotospectiva o pasado-temporal, que distingue los tiempos irremotos (presente, futuro) y los tiempos remotos (pretéritos, fut, hip.).

6) Correlación prospectiva o futuro-temporal, que diferencia los tiempos improspectivos (presentes, pretéritos) de los tiempos prospec

.tivos (futuros). 7) Correlación aspectual flexional, que separa las formas terminativas (Imperfecto, Gerundio) de las formas terminativas (Perfecto simple, Participio), y las que no se refieren a un término (Infinitivo) de las que se refieren a un término del proceso (Gerundio, Participio).

8) Correlación de mero, que distingue las formas singulares de las plurales.

9) Correlación personal, que distingue las formas impersonales (3.a pers.) de las personales (2. y l. pers.), y que separa las for~as personales que no indican el hablante (2. pers.) de las que lo indican

(1. pers.).

Una décima correlación sería la que separa unas voces del verbo de otras; pero como ya indicamos, hemos dejado a propósito de lado el problema deladiátesis (1:88-89).

6. El Concepto de Verbo en Ambrosio Rabanales

Ambrosio Rabanales (Estructuras Gramaticales) explica una doctrina coherente y exhaustiva, adscrita a la corriente estructuralista funcional, operando básicamente con criterios formales y prescindencia semántica.

Ya en 1966 (Las runciones gramaticales) consideraba como runciones (en el sentido lógico-matemático del término) a las denominadas tradicionalmente "partes de la oración". Su definición de verbo, en primera

eptacion, es la siguiente:

VERBO (V). J. Función que consiste en conllevar las categortas de clase motfoíágica. modo. tiempo y aspecto (14:8).

Apreciamos que dicha "función" se define morfológicamente por "con11 v r" una serie de categorías: la clase morfológica (antecedente de lo que ) 11 llamará "temaucidad"), el modo, el tiempo y el aspecto. Excluye la

par'lIllrUl, la voz, el género y el número.

n Estructuras Gramaticales (1971) centra su atención en el ."llIIlIlre y en el verbo, precedido de un largo introito de desambiguación n )lógica. imprescindible para la cabal comprensión de las estructuras

l

I mas verbates. Forman parte de esta clase todos aque111.flesemas cuyos gramemas significan 'tematicidad', 'comi" ¡Jud'. 'modo' y 'tiempo', y 'persona' en el caso de los verbos I mal,.., (/0 gran mayoría) y 'diátesis' o 'voz' en el de los

h", transuivos (13:&2.2).

ti los términos operacionales de la definición (tlexema, gra

¡";;;k~kbnd dilucidar el sentido que Rabanales atribuye a gramemas , y 'continuidad' y el que concede al Modo, Tiempo, Persona

, lu 'I~mat;ddad' permite agrupar la totalidad de los ,1 (sobre 12l)()() en tre clases: clase Il (como AR. AMAR. ESTAR. etc.), clase e (como 'R. SER. SABER. etc.) y clase; (como SUBIR. IR. etc.), por lo que las caracteristicas ,"~,.."j',,' I maliriJad

son, entonces. -a-. -e-o -;-f. ..J

Se aprecia que la característica gramemática de 'tematicidad' ( -a-. -e-, -i-) sirve como índice de clasificacn de todos los verbos españoles, pero se elude o subentiende el significado gramatical de la categorías.

El carácter altamente simétrico de la estructura de los verbos españoles pone de manifiesto, a primera vista desde el punto de vista gramemático, la existencia en ellos de dos formas paralelas: una continua (monádicas), sin los segmentos verbales haber y ser (...) y otra discontinuo (diádicas) COIl el segmento verbal haber s participio (13:&2.2.2).

El contraste continuo/discontinuo apunta a una característica formal d~l ve~bo: su estructura monoléctica o diléctica (y triléctica -aunque discontinua-en el caso de la voz pasiva en tiempos perfectos). La gramática tradicional ya distinguió esta serie paralela de formas y las equiparaba con el concepto de aspecto verbal, que poseía un sentido gramatical bien preciso: la acción concebida como acabada o inacabada. En el caso de Rabanales. vuelve a obviarse el asunto del significado gramatical de esta categoría.

En el 'Modo', sigue a Bello, cuando considera que dichas características pueden aparecer determinadas por rección o ausencia de rección. Su definición se hace, entonces, con un criterio morfosintáctico.

El sistema de determinación formal de Rabanales, se rompe en la consideración del 'tiempo', donde cede a una consideración óntica del tiempo (ordenación de sucesos de la realidad en tomo a un ahora, un antes y un después).

Respecto a la 'persona', considera s exacto hablar de 6 personas en lugar de las 3 tradicionales, prescindiendo de la categoría de número, la cual lo tiene sentido -dice-referida al verbo cuando se la concibe morfosintácticamente, esto es, en relación de concordancia con otra expresión con dimorfismo numérico ( 13:&2.2.6). En consecuencia, la categoría de persona resulta ser una clase morfosintáctica, y no meramente morfológica. No hace mención -sin embargo-al significado gramatical de la categoría de 'persona'.

La 'voz' o 'diatesis' tambn se define con un criterio puramente morfológico, y se traduce.

En un subflexema activo, constituido por todos los aloflexos que carecen del segmento verbal ser, y un subflexema pasivo, constituido por todos los aloflexos que contienen dicho segmento (13:&2.2.3).

Finalmente, en las "conclusiones" de su trabajo reconoce expresamente la existencia de otras dos categorías verbales: el género y el número cuando haciendo un paralelo con el nombre dice que el verbo es mucho más rico en características gramemáticas.

El gran mérito de Ambrosio Rabanales ha sido estructurar un cuerpo de doctrina básicamente formal y sintáctico, pero dejando implícito lo semán-IICO, seguramente guiado por el afán de excluir cualquier atisbo de referencia

xtralinística. Da por supuesto el conocimiento previo y, a menudo, mconsciente del hablante, con lo que s bien se elude el problema.

El gran desafío de la gramática estructural es conciliar la "forma" con

1"contenido", como lo intenta la lingüística generativa mediante reglas. y

omo lo precomiza la corriente taxonómica representada por Coseriu, Pottier 11(,r eimas.

(Universidad de La Serena)